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Hoy quiero hablarles sobre juegos electrónicos que invaden los hogares donde viven niños. Por ejemplo: Nintendo 64, Sony Play Station, Sega y otros que estan saliendo en el mercado internacional. Casi todos los padres coincidimos que en la televisión hay situaciones de violencia que incluyen crímenes, sexo, vicios, etc. Padres cuidadosos y responsables procuramos que nuestros niños no estén expuestos a estas programaciones. Sin embargo, a veces pasamos por alto una forma de diversión que ha obsesionado a niños y jovencitos. Son juegos electrónicos de video ántes mencionados. El auge de estos juegos y su éxito se debe al lograr mantener al niño entretenido por largo tiempo. Recuerdo cuando salió el primer juego que fué el Nintendo traído desde Kyoto, Japón. Existía un juego de la serie de Nintendo cuyo nombre era “Dragon Warrior”, un juego lo suficientemente complejo como para requerir de 150 a 200 horas de juego. El niño pasaba largas horas alimentando su computadora cerebral con imágenes y acciones que los padres jamás intentarian enseñarles por otros medios. Sus mentes son páginas aun sin escribir y están listas para ser llenadas. Pero ¿Con qué vamos nosotros los padres a contribuir para llenar las mentes de nuestros hijos? Tenemos que enseñarles todo lo que es justo, todo lo puro, todo lo que es de buen nombre para no dañar sus mentes que estan listas y preparadas para recibir una buena información. Evitemos dañarla. Por ejemplo, el juego de “Dragon Warrior” como otros muchos que ellos consideran muy emocionantes, resaltan temas de guerras, asesinatos, aventuras ilícitas y sobre todo, mucha pero mucha violencia. ¡Oh padre, tengamos conciencia de ello! La violencia engendra violencia y hoy vemos a nuestros niños en nuestra sociedad con tijeras, cuchillas, pistolas y otras armas en sus manos como si fueran juguetes, amenazando a compañeros de escuela, maestros e incluso a sus propios padres. ¡Pongamos un alto! No dejemos a nuestros pequeños envolverse en acciones satánicas. Por ejemplo, oí a una escritora de Puerto Rico, su nombre es Gloria Velazquez, contar como ella observava a un niñito de solo cuatro años jugar con uno de estos juegos. Mientras que el niño jugaba, la palabra que escuchaba continuamente era “matar”. El jueguito consistía en matar hombres uniformados que le disparaban a través de la pantalla. El su vez sostenía en sus manitas un revolver de cañón largo con el que intentaba desesperadamente disparar primero para derribarlos ántes de que ellos lo mataran a él. Para que el pudiera manejar semejante revolver, una niña mayorcita operaba los controles. Aquella pequeñita criatura de cuatro años trataba de ser el primero en disparar. Cuando no lo lograba, los hombres en la pantalla lo mataban a él. ¿Como se sabía que lo mataban? La imágen se oscurecia y aparecia una enorme mancha de sangre junto con una puntuación que indicaba que estaba perdiendo por no destacarse en aquella matanza de vida o muerte. Así, estas inocentes criaturitas aprenden a tener enemigos, a ser perseguidos, a usar armas (simuladas) con la punteria necesaria para disparar a un blanco en ese video. Ese blanco es una persona. Psicológicamente, a la edad de cuatro años, el acto de matar a un ser humano va creando sentido en el niño. Es un hecho establecido que un niño no puede distinguir con claridad entre lo real y lo simulado. En su mente almacenará estas imágenes de violencia y esto distorsionara su realidad. Muchos de ellos que carezcan de sana doctrina y principios morales en el futuro podran poner en práctica esta conducta y aprenderan asumiendo que es correcta. Por favor, padre, cuidemos de lo que entra en la mente de nuestros hijos desde temprana edad. Esas fantasías violentas y sentimientos irreales destruyen los sentimientos puros que Dios ha puesto en el ser humano. Esto producirá una generación más insensible al dolor ajeno, más propensa a lastimar sin misericordia al prójimo, más rebeldes con sus padres, familias, maestros y superiores, opuestos a las leyes del hogar y del estado y más triste, destruirán sus vidas. ¡Alerta padre y madre! Se acercan las navidades y escribo este artículo porque muchos ya esta separando lo que comúnmente se llama juguetes en lay-a-way, o tal vez tenemos un Christmas Club preparados para comprar los regalos de familias, amigos y nuestros hijos. Venzan con el bien el mal. Busquémos juegos y entretenimientos juntos, que estrechen los lazos familiares que a la larga marcarán la vida de sus hijos. Compartamos momentos felices con atracciones sanas como parques, deportes, playas, juegos de mesa, películas sanas, en compañía de los que les hemos dado la vida. Con el tiempo, podremos ver que esos son los mejores regalos que le hemos ofrecido a nuestros hijos. Espero que este artículo nos traiga a nosotros los padres a reflección y que seamos sabios al cuidar de la mente de nuestros hijos y de su cerebro que es una computadora lista para recibir información. Proporcionémosles la mejor, la correcta y la pura. |